El fenómeno de los pisos turísticos ha transformado muchas ciudades en los últimos años, y no siempre para bien. Lo que empezó como una forma puntual de obtener ingresos extra compartiendo una vivienda se ha convertido, en algunos casos, en una actividad intensiva que altera la convivencia en comunidades de propietarios.

Cuando hablamos de alquileres turísticos ilegales, la situación se vuelve todavía más compleja. La pregunta es evidente: ¿qué puede hacer realmente una comunidad de propietarios ante un Airbnb ilegal en su edificio? La respuesta, como suele ocurrir en derecho, depende de varios factores. Pero hay herramientas reales, y conviene conocerlas.

¿Cuándo es ilegal un alquiler turístico? Diferencias clave

Lo primero que conviene tener claro es que no todo alquiler turístico es ilegal. Existen propietarios que cumplen con la normativa, disponen de licencia y respetan los estatutos del edificio. El problema aparece cuando se alquilan viviendas sin autorización administrativa, sin registro o incumpliendo los estatutos de la comunidad.

En Cataluña, los alojamientos turísticos están regulados por el Decret 75/2020, que exige la obtención de un número de registro como Habitatge d’Ús Turístic (HUT) ante la Generalitat. En el caso de Barcelona, además, el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT) limita territorialmente dónde puede haber nuevas licencias. Una vivienda sin este registro que opera como alojamiento turístico es, a todos los efectos, ilegal.

Un alquiler turístico ilegal puede darse por distintos motivos:

  • Ausencia de licencia o número de registro HUT.
  • Incumplimiento de los estatutos de la comunidad de propietarios.
  • Actividad turística en zonas donde el PEUAT no lo permite.
  • Publicidad en plataformas sin el número de registro visible.

El impacto real en la convivencia: más que un problema legal

Para muchos vecinos, el conflicto no es tanto legal como cotidiano: ruido a altas horas, tránsito constante de desconocidos por las zonas comunes, uso intensivo del ascensor o los garajes, problemas de seguridad o simplemente la sensación de que el edificio deja de ser un hogar para convertirse en un espacio de paso.

Esta situación genera un malestar perfectamente legítimo. Sin embargo, actuar al respecto no siempre es tan sencillo como podría parecer, porque la comunidad de propietarios tiene competencias acotadas: algunas cuestiones corresponden a la Administración Pública y otras sí entran dentro de la convivencia vecinal.

Qué puede hacer la comunidad: herramientas reales y sus límites

1. Revisar los estatutos de la comunidad

El primer paso es revisar los estatutos del edificio. Si en ellos se prohíbe expresamente el uso turístico de las viviendas, la comunidad tiene una base legal sólida para actuar: puede requerir formalmente al propietario que cese la actividad y, si no lo hace, iniciar acciones legales.

En Cataluña, la vía más efectiva para prohibir el uso turístico de forma permanente es incorporarlo a los estatutos de la comunidad e inscribirlo en el Registro de la Propiedad. Sin esa inscripción, el acuerdo no es oponible a terceros (por ejemplo, a un nuevo comprador del piso).

2. Actuar cuando los estatutos no dicen nada

Si los estatutos no contemplan nada al respecto, la situación se complica. La Ley de Propiedad Horizontal (LPH) permite que las comunidades limiten o condicionen el alquiler turístico mediante acuerdo en junta, con una mayoría de tres quintas partes de propietarios y cuotas.

En Cataluña, sin embargo, la jurisprudencia es clara: la única forma eficaz de impedir el uso turístico de una vivienda es creando o modificando los estatutos e inscribiéndolos en el Registro de la Propiedad. Un acuerdo de junta sin esa formalización tiene eficacia limitada.

3. Denunciar ante la Administración

Que un piso no tenga licencia turística es competencia de la Administración, no directamente de la comunidad. Los vecinos pueden denunciar la situación ante el su Ayuntamiento o ante la Agència Catalana de Consum, pero no pueden sancionar por sí mismos.

Estas denuncias suelen ser efectivas, sobre todo en ciudades como Barcelona, donde existe un servicio de inspección activo y las sanciones por operar sin HUT pueden ser muy elevadas. Es importante acompañar la denuncia con documentación: capturas de la plataforma de alquiler, fechas, testimonios de vecinos y cualquier evidencia de la actividad.

4. Actuar por problemas de convivencia

Donde la comunidad tiene más margen de maniobra es en los problemas de convivencia. Si los huéspedes generan molestias constantes, se puede actuar en base a la normativa de propiedad horizontal. El presidente o el administrador de fincas pueden requerir formalmente al propietario que tome medidas.

Si el problema persiste, se puede llegar a una demanda por actividades molestas, con consecuencias que pueden incluir la cesación del uso. Este es un proceso que requiere documentación sólida, paciencia y, casi siempre, asesoramiento legal especializado.

Documentación imprescindible para actuar con garantías

Uno de los aspectos más importantes, y que a menudo se descuida, es la correcta documentación de todas las actuaciones. Cualquier medida que tome la comunidad debe:

  • Ser aprobada en junta y reflejada correctamente en el acta.
  • Comunicarse al propietario mediante burofax con acuse de recibo.
  • Inscribirse en el Registro de la Propiedad cuando corresponda (especialmente en el caso de modificación de estatutos).
  • Conservarse en el archivo de la comunidad junto con toda la correspondencia

Sin esta documentación, cualquier actuación posterior (incluyendo una demanda judicial) se verá debilitada. Una mala praxis documental puede alargar el conflicto innecesariamente o incluso hacer ineficaz una decisión que, en el fondo, era correcta.

Errores frecuentes que hay que evitar

Un error bastante común es pensar que basta con «prohibir Airbnb» en una reunión de vecinos para que el problema quede resuelto. La realidad es más compleja. Las decisiones deben tomarse correctamente en junta, reflejarse en acta, y en muchos casos inscribirse en el Registro de la Propiedad para que sean plenamente eficaces frente a terceros. Además, siempre existe la posibilidad de impugnación por parte del propietario afectado. Actuar con precipitación o sin el quórum correcto puede invalidar el acuerdo y dar al propietario argumentos para recurrir.

Otro error frecuente es mezclar el plano legal con el emocional. El malestar de los vecinos es completamente comprensible, pero las actuaciones deben ser proporcionales, documentadas y ajustadas a derecho. De lo contrario, la comunidad puede acabar siendo la parte demandada.

El factor humano: cuando el diálogo vale más que un burofax

Detrás de cada piso hay un propietario con sus intereses, y detrás de cada queja hay vecinos que quieren vivir tranquilos. El diálogo, aunque a veces parezca inútil, puede evitar muchos procedimientos. En ocasiones, una conversación directa (mediada por un administrador de fincas colegiado, si es necesario) consigue más que semanas de requerimientos formales.

Dicho esto, hay situaciones en las que el diálogo no funciona, y ahí es donde la comunidad debe actuar con firmeza y resolución. Cada caso es diferente, y una decisión apresurada puede alargar el conflicto en lugar de resolverlo. Contar con asesoramiento especializado marca la diferencia entre actuar con eficacia o ir dando pasos en falso.

En definitiva: sí se puede actuar, pero con conocimiento y estrategia

Una comunidad de propietarios sí puede hacer cosas frente a una vivienda turística ilegal, pero no todo depende de ella. Hay un equilibrio entre lo que corresponde a la Administración Pública (la inspección, la sanción, la licencia) y lo que entra dentro de la convivencia vecinal. Lo importante es actuar con conocimiento, evitar decisiones impulsivas y tener claro que proteger la calidad de vida en comunidad es un objetivo que merece los medios adecuados.

En Finques Chicote llevamos más de 58 años acompañando a comunidades de propietarios en situaciones exactamente como esta. Sabemos que cada caso es distinto, que los tiempos administrativos desesperan y que a veces la sensación es que nadie hace nada. Por eso, si vuestra comunidad está enfrentando un conflicto con pisos turísticos ilegales y no sabéis por dónde empezar, podemos ayudaros a valorar la situación y definir los pasos más adecuados. Sin compromiso.