Las comunidades de propietarios son un reflejo bastante fiel de la vida en sociedad: diferentes formas de pensar, intereses distintos y, muchas veces, poca información clara.

En ese ámbito, no es raro que circulen frases que se repiten como si fueran verdades absolutas, a modo de un mantra, cuando en realidad son mitos, excusas o interpretaciones erróneas de la normativa.

Lo curioso es que muchas de estas “mentiras” no se dicen con mala intención, sino que surgen de la costumbre, del boca a boca o simplemente de intentar evitar un gasto o una responsabilidad, aunque a la larga, suelen causar conflictos, malentendidos y decisiones equivocadas.

Estas son diez de las más habituales, acompañadas de situaciones que se repiten en muchas comunidades de propietarios.

1. “Eso siempre se ha hecho así”:

Es probablemente la frase más peligrosa en una comunidad. Se utiliza para justificar cualquier práctica, incluso cuando ya no tiene sentido. 

Ejemplo real: en una comunidad con un contador de agua único para todos los propietarios se seguía repartiendo el gasto del consumo de agua a partes iguales entre todos, pese a que hacía años que se habían instalado equipos de medición individuales. Cuando un propietario propuso ajustar los pagos al consumo real, varios se opusieron con el clásico “siempre se ha hecho así”. El resultado: vecinos que consumían poco pagaban de más, y otros se beneficiaban injustamente.

2. “Yo no uso el ascensor, así que no tengo que pagarlo”:

Un clásico que genera discusiones interminables, sobre todo en las viviendas de las plantas bajas. 

Ejemplo real: un propietario de un piso sito en planta baja se negó a pagar la rehabilitación del ascensor alegando que nunca lo utilizaba. Tras consultar la normativa, se le explicó que el ascensor es un elemento común y su mantenimiento corresponde a todos según el sistema de reparto establecido. El conflicto terminó en una reunión con tensión innecesaria que se podría haber evitado con información previa.

3. “Eso lo cubre el seguro”

Existe una tendencia a pensar que el seguro de la comunidad es algo así como un “todo incluido”, como si fuera una especie de servicio de mantenimiento: 

Ejemplo real: tras una filtración de agua provocada por la falta de mantenimiento de una terraza común de uso privado, el propietario afectado insistía en que la reparación la debía de cubrir el seguro comunitario, pero claro, una póliza comunitaria nunca cubre daños derivados de falta de mantenimiento, por lo que dichos daños los tenía que cubrir el propietario de la terraza causante al ser falta de mantenimiento ordinario.

4. “Es solo un momento, no pasa nada”:

Las pequeñas infracciones son, en realidad, grandes generadoras de conflictos. 

Ejemplo real: un raider que iba habitualmente a una finca, dejaba la bicicleta en el pequeño vestíbulo dificultando el paso de los vecinos. Cuando los vecinos se lo recriminaban decía que “es un momento”. Un día un vecino se “cansó” de este tema y tiró la bicicleta al suelo causando un gran daño a la misma con el consiguiente conflicto con el raider.

5. “Si nadie se queja, está permitido”:

El silencio no implica consentimiento. 

Ejemplo real: un propietario de una vivienda sin balcón instaló un aparato de aire acondicionado en la cubierta del edificio, en el sitio que él quiso y sin pedir permiso. Durante meses nadie dijo nada, hasta que otro vecino quiso hacer lo mismo y surgió el debate: La comunidad acabó teniendo que regular algo que ya estaba mal hecho desde el principio.

6. “El presidente decide todo”:

El presidente tiene la facultad de representación, pero no un poder absoluto. 

Ejemplo real: en una comunidad, el presidente decidió por su cuenta contratar una empresa para reformar el vestíbulo sin aprobación en una reunión de vecinos. Varios propietarios se negaron a pagar su parte proporcional, alegando, con razón, que no se había aprobado el gasto. El conflicto acabó judicializado.

7. “Yo pago, así que puedo hacer lo que quiera”:

Pagar no otorga libertad total dentro de una comunidad. 

Ejemplo real: un vecino cerró parte de la terraza comunitaria para ampliar su vivienda. Su argumento era: “yo pago mi cuota y por lo tanto, puedo hacerlo”. Sin embargo, estaba ocupando un espacio común sin autorización. La comunidad tuvo que exigir la reposición del espacio original.

8. “Eso es cosa del administrador”:

El administrador no es un “solucionador de todo”. 

Ejemplo real: en una finca un piso tuvo problemas de filtraciones procedentes de la instalación de agua privada del piso superior. Al no resolverse la situación, el vecino afectado reclamaba al administrador una solución cuando es un cometido que no le corresponde al administrador al no tratarse de un problema comunitario. Finalmente hizo lo que tenía que haber hecho de inicio: reclamar a través de su seguro privado al causante.

9. “Las derramas son un abuso”:

Las derramas generan rechazo, pero no suelen ser arbitrarias. 

Ejemplo real: tras años sin mantenimiento adecuado, la cubierta de un edificio empezó a presentar filtraciones graves que afectaban a los pisos inferiores. Fue necesaria una derrama importante para repararla. Algunos vecinos se quejaron, pero la realidad era muy evidente: el problema venía de no haber invertido antes en mantenimiento preventivo.

10. “En mi casa hago lo que quiero”:

Una de las frases más repetidas y foco de conflictos. 

Ejemplo real: un propietario alquila de forma frecuente su vivienda para uso turístico sin estar permitido en los estatutos. El constante trasiego de personas, ruidos y uso intensivo de zonas comunes generó molestias continuas. La comunidad tuvo que interponer demanda ante la autoridad competente.

Conclusión

En el fondo, todas estas frases tienen algo en común: simplifican una realidad que es más compleja. Vivir en comunidad implica compartir decisiones, gastos y espacios, y eso requiere información, diálogo y, sobre todo, responsabilidad.

Muchas de estas “mentiras” se desmontan fácilmente con una buena comunicación y conociendo las normas básicas. Otras requieren sentido común, porque al final, aparte de las leyes y los estatutos, una comunidad de propietarios funciona bien cuando sus vecinos entienden que no viven solos, sino formando parte de un grupo humano donde cada acción, por pequeña que parezca, tiene un impacto en los demás.